Las campañas de email marketing -la publicidad que se recibe a través de correo electrónico-, en ocasiones no producen los efectos esperados.

Que el email marketing no dé resultados puede deberse a factores coyunturales que escapan a los responsables de la campaña. Muchas veces está directamente relacionado con los fallos que dichas propuestas no han sido capaces de evitar en el proceso de elaboración del contenido o la selección del target objetivo.

A la hora de afrontar una campaña de permission email marketing, aquel para el que el usuario ha mostrado interés y consentimiento, es importante no incurrir en fallos. Conocer cuáles son los errores más comunes de las campañas de marketing vía email nos permitirá poder esquivarlos y, por tanto, elaborar un trabajo mucho más eficaz, capaz de conseguir resultados favorables. La perfección es casi una utopía, y en el mundo de la mercadotecnia las fórmulas mágicas no existen, sin embargo, hay varios fallos básicos que no se deben cometer.

Email marketing: fallos habituales

Cuando los potenciales usuarios han decidido apuntarse al envío de información vía email, parece que la mitad de la faena ya está hecha, pero es entonces cuando empieza la fase decisiva. El permission email marketing abre las puertas de clientes interesados, sin embargo, la comunicación que se entabla desde ese momento tiene que ser fructífera: hay que hacer que la gente confíe en la empresa y convertir números en resultados. Para que una campaña se considere exitosa, la tasa de reactividad debe estar en torno al 20 por ciento. Por debajo de esta cifra algo estamos haciendo mal.

Los principales errores de las campañas

– Mensaje difuso sin objetivo. Determinar el objetivo de cada comunicación es el principio para una actividad exitosa. Las pequeñas metas son tan importantes como el objetivo final, que raramente puede conseguirse tras un solo correo.

– Sobrecarga de información poco útil. Si el texto enviado es demasiado largo, corremos el riesgo de perder la atención del receptor muy pronto. Quizá antes de que llegue a las partes que más nos interesan.

– Sin equilibrio en el uso de imágenes. Ni pocas ni muchas: hay que buscar un punto medio en la utilización de imágenes.

– Pura publicidad sin valor añadido. Hay que dirigirse al usuario, buscar el valor añadido de estas comunicaciones, no emplearlas como un simple buzoneo digital de venta agresiva.

– Exceso de llamadas a la acción. Las llamadas a la acción (CTA) son necesarias para animar al usuario, sin embargo, un texto en el que se abuse de ellas desviará la atención del objetivo.

– Establecer una periodicidad poco adecuada. De nada sirve una comunicación tan repetida que nos lleve directos a la bandeja de Spam, como una que no sea capaz de entablar una relación con el lector.

Evitemos estos fallos y alcancemos todas nuestras metas.