Las redes sociales han ampliado la difusión del marketing boca a boca tradicional hasta cotas que hace años ya hubieran querido para sí todos los directores de publicidad. Ahora, cualquier contenido para blog llega de forma instantánea a cualquier lugar del mundo, convirtiéndose en una herramienta SEO poderosa.

El marketing de contenidos resulta más útil que nunca, porque el contenido puede adquirir cualquier formato: blogs, mensajes de redes sociales, artículos, sitios web, webinars, presentaciones de diapositivas, vídeo, podcasts, fotos, etcétera. Asimismo, es bastante fácil comprar contenido a una empresa de marketing o a un redactor freelance. Sin embargo, todo esto supone que existe más contenido que nunca. ¿Cómo hacer para distinguir el grano entre tanta paja?

En primer lugar, se ha de insertar temas de peso, asuntos que ayuden a otros a llevar a cabo o a desarrollar algo, en definitiva, contenido de utilidad. ¿Y por qué? Porque la red es un lugar dónde compartir. Cualquier contenido que aporte valor será viralizado y visto por los usuarios, lo que ayudará a transmitir el mensaje de la marca.

Asimismo, y yendo al propio contenido, una de las características más importantes consiste contar con un título atrayente, que tenga alguna de las palabras clave y que esta resulte especialmente cautivadora, en la línea de idea, consejo o secreto. También puede responder a una pregunta o generar expectativas.  En cualquier caso, debe ser un titular concreto y corto.

El primer párrafo debe resumir la idea del artículo y este, a su vez, estructurarse con subtítulos para prever el contenido de un vistazo. Enumerar y emplear negritas para destacar, así como utilizar imágenes y enlazar a otras páginas son tácticas positivas. Finalmente, como en el viejo periodismo de papel, se trata de narrar de modo que se despierte el interés, con títulos llamativos. El resto viene dado.

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