El empleo de redes sociales como fuente de información para sus decisiones de compra es ya común denominador entre los consumidores. Estas favorecen el flujo de experiencias entre estos, ya que promueven corrientes de simpatía o antipatía hacia productos, servicios y empresas. Recientes estudios de mercado dejan constancia de que un 78% de los consumidores tienen en cuenta la actividad social media de las marcas y una mayoría se reconocen predispuestos a efectuar adquisiciones de productos sobre los que las redes arrojan opiniones favorables. Sin embargo, no se descifra el mecanismo mediante el cual aquellas gobiernan los comportamientos globales del consumidor.

Así pues, el elemento diana del mensaje publicitario ha dejado de ser el individuo aislado y ha pasado a ser la comunidad. Ello implica un giro en la orientación de las campañas de marketing canalizadas mediante redes sociales y, respecto a la redacción de contenidos, deja en segundo plano los postulados del posicionamiento SEO en buscadores: el aspecto social de una publicación –su viralización- cobra casi tanta importancia como la inclusión de palabras clave, por ejemplo.

Aun así, los blogs, herramienta nuclear del content marketing, siguen ocupando una posición privilegiada en términos de influencia digital sobre el consumidor, que les permite superar a Facebook y Twitter en cuanto a generar opinión e impulsar decisiones de compra. De hecho, el recurso al social media como herramienta de marketing de contenidos no es aún generalizado entre las empresas, que tienen en Facebook su principal vehículo, donde aglutinan el 57% de la inversión en marketing de redes sociales.

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