Ya hemos hablado con anterioridad de la importancia de ofrecer un contenido que enlace con los sentimientos del usuario al que queremos llegar. Es la forma de que éste nos elija, que siga nuestras publicaciones  y que las comparta. Logrado ese objetivo habremos alcanzado un número interesante de interacciones con nuestra comunidad, lo que nos hará más visibles y por ende, conseguiremos un buen posicionamiento SEO.

Esto, que es algo que tenemos claramente identificado como una de las competencias que encargaremos a nuestro equipo de redactores freelance,  debe de partir de una base concreta. Tenemos que comenzar y finalizar esta estrategia de marketing de contenido con una serie de cuestiones:  ¿quién quiero que me compre?  ¿a quién quiero enamorar con mis propuestas?

Y, una vez focalizado ese futuro cliente, hemos de elegir de qué forma queremos comunicarnos con él, teniendo en cuenta dos premisas:

-¿Cual es nuestro objetivo?  y … ¿Qué resultado final va a obtener nuestro comprador?

 Identificar nuestro público, el que queremos que se convierta en nuestro cliente, en nuestro usuario estrella, es el paso previo a realizar y, una vez  elegido el segmento al que queremos dirigirnos, hemos de ofrecerle lo que le hemos “prometido”, a saber: optaremos por una creación de contenido de calidad, original, que afiance la nueva relación.

El marketing de contenidos es una maratón, no un único sprint de salida: con una continuidad (sin excesos) mediante publicaciones de artículos de interés en nuestro blog, una newsletter semanal, publicaciones en nuestras redes sociales, crearemos una audiencia enamorada de la marca.