El periodismo ha sido una de las profesiones más  golpeadas por la crisis. Según los datos del Informe Anual de la Profesión Periodística, en el periodo 2008-2013 cerraron en España 284 medios de comunicación y, como consecuencia, se perdieron 11.151 puestos de trabajo en este sector. Sin embargo, la última EPA revela que durante el primer trimestre de 2014 se registraron un total de 41.500 periodistas parados, la cifra más baja desde que comenzó la crisis. Gran parte de esta parcial recuperación se debe a que muchos periodistas han decidido poner en marcha su propio negocio o convertirse en redactores freelance. En 2013, el porcentaje de periodistas con un empleo por cuenta propia fue del 15%, dos puntos más que el año anterior, lo que confirma la tendencia al empleo autónomo en el sector de la comunicación.

Convertirse en redactor freelance

Convertirse en redactor freelance también es una opción interesante para los miles de jóvenes que cada año se licencian en Periodismo o Comunicación Audiovisual. Muchos de ellos escogen esta opción tras pasarse varios años buscando su primer empleo y ante las pocas expectativas de conseguir un puesto en los grandes medios tradicionales. Además, el imparable proceso de digitalización de la sociedad, la expansión de Internet y la creciente importancia estratégica del marketing de contenidos para las empresas, son factores que están configurando un nuevo escenario mediático donde los periodistas deben tratar de situarse.

Ser periodista freelance tiene sus ventajas y también sus inconvenientes. La comodidad de trabajar desde casa, la independencia a la hora de elegir los temas, el estilo y el enfoque de las informaciones y la posibilidad de realizar el trabajo sin la presión que suponen las rutinas productivas de los grandes medios son algunos de los beneficios más destacados. Por el contrario, la necesidad de realizar tareas comerciales de captación de clientes, de fidelización y seguimiento, es un trabajo arduo y costoso que desagrada a muchos periodistas, además de restarles tiempo para la redacción. Lo mismo ocurre con las tareas administrativas asociadas al trabajo autónomo, suponen un obstáculo para muchos redactores que desean llevar a cabo su propia actividad laboral en el sector de la comunicación.

Ante un contexto que cambia muy rápidamente, la capacidad de adaptarse a los cambios e innovar es vital si se quiere trabajar como periodista. Como afirma la presidenta de la APM (Asociación de la Prensa de Madrid), “todavía hay motivos para la esperanza y el periodismo seguirá vivo”.