Que la publicidad está cambiando es una afirmación que no genera dudas. Y lo está haciendo a pasos agigantados con la irrupción de Internet y el auge del marketing de contenidos, que ha dado la vuelta a los conceptos tradicionales con los que las empresas y marcas venían trabajando.

La razón es simple: las nuevas generaciones de nativos digitales ya conocen las ideas y fines de la publicidad porque han nacido con ella. Por eso, se muestran inmunes a los mensajes codificados de forma unilateral y con el único objetivo de generar ventas. Por el contrario, estos hijos de Internet apuestan por otros valores, como la identificación, cercanía (no necesariamente geográfica, como en el pasado), responsabilidad social y capacidad que tienen las marcas y compañías para emocionarles.

[Tweet “Los hijos de Internet apuestan por valores como la identificación o la cercanía.”]

Se trata de emociones. De cuestiones instintivas que motivan y conmueven a los usuarios a ser parte de la historia. Y esa historia no es la que cuentan los libros, sino la que se vive a diario, la que comparte sus ideales. Por eso, resulta tan importante el concepto de storytelling, la forma inspiradora de transmitir todo aquello que a las nuevas generaciones les interesa y llama la atención.

Es por ello que el contenido para blog se ha posicionado como una herramienta de gran valor a la hora de construir la imagen de una marca, una empresa, un producto o un servicio, pues son percibidos de forma más positiva y acorde a las nuevas tendencias. Pero no vale comprar contenido cualquiera, vacío y que encubra una publicidad unidireccional. Por el contrario, se valora la generación de temas de interés, de una cultura compartida y realizada por redactores especializados que aporten aquello que se mencionaba más arriba: emociones.

Es la era de la humanización de las redes, en la que la comunicación se ha vuelto multidireccional, los actores son más activos y no meros receptores de información y, sobre todo, los usuarios están mejor preparados y cuentan con las herramientas suficientes para comparar y realizar transacciones de compra y venta más informadas e inteligentes.

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El marketing de contenidos no solo permite atraer a nuevos y potenciales clientes, además de mantener a los cautivos, sino que también posibilita retener y fidelizar, crear esa inspiradora idea de contar con embajadores de una marca. No obstante, es una labor de gran responsabilidad y que requiere obligatoriamente contar con una estrategia bien diseñada en base a unos objetivos claros y definidos.

Ya no vale con llenar espacios con textos muertos y letras vacías, sino que hay que buscar continuamente la inspiración y emotividad y apelar a lo más básico del ser humano: los sentimientos. Estos permitirán no solo salvar el negocio, sino que también llevarán a mantenerlo en el tiempo y verlo crecer.

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