El marketing de contenidos, la herramienta SEO y la analítica web son absolutamente claves en cualquier proceso relacionado con el marketing online. ¿Por qué los tres conceptos deben ir de la mano? Por partes, hay que analizar qué importancia y relevancia tiene cada uno.

Una forma de utilizar el marketing de contenidos puede ser a través de la newsletter

Sin el establecimiento de unos determinados objetivos ni la posterior medición de resultados, sería imposible entender el desarrollo de este tipo de estrategias. Uno de los conceptos más importantes a la hora de comenzar a elaborar un plan de marketing en Social Media es el de KPI (Key Perfomance Indcators). Son distintas métricas que se deben revisar diariamente, pues en última instancia se corresponden con los indicadores que muestran si los objetivos marcados previamente se están cumpliendo. Para la posterior interpretación de los datos extraídos existen diversas herramientas que permiten obtener información bastante detallada. Google Analytics, Piwik o Kissmetrics son algunos ejemplos.

Una de las técnicas de marketing online más sofisticadas y que ayuda a que la lectura de estos datos se acerque a las expectativas iniciales es el marketing de contenidos. La utilización de redactores freelance que aporten información útil a futuros clientes sirve para ofrecer un valor añadido que diferencie el servicio que se presta del que presta la competencia. En este sentido, comprar contenido elaborado por redactores conocedores de la herramienta SEO puede ayudar a conseguir los resultados deseados.

Algunas formas de desarrollar una estrategia de marketing de contenidos son las siguientes:

Contenido para blog; uno o dos artículos semanales con información que pueda resultar relevante para potenciales y actuales clientes.

Enviar una newsletter; de forma semanal o mensual.

Colgar un webinar; se trata de un tutorial en formato vídeo, más laborioso y sobre temas puntuales que resuelva dudas de manera sencilla.

La creación de contenido no estrictamente publicitario elimina el factor “molesto” de algunos anuncios, al tiempo que incorpora un valor informativo que el cliente podría agradecer.

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