Dentro del marketing de contenidos, donde la figura del redactor freelance brilla con luz propia, el denominado marketing sensorial se apoya en afianzar las sensaciones y emociones de los consumidores hasta revestir el mensaje transmitido en algo con la suficiente singularidad.

En el aspecto visual, el empleo del vídeo en un contenido para blog aumenta el grado de implicación del cliente con la marca y, en consecuencia, la probabilidad de éxito comercial del producto, pues los usuarios pasan un 90% más tiempo en aquellos sitios web que ofrecen vídeos.

El vídeo es una formidable herramienta SEO, así como puede afirmarse que mantener un alto grado de relevancia en las plataformas de búsqueda de vídeo es equiparable, de cara al posicionamiento de la marca, a su presencia activa en las principales redes sociales. No en vano, sabido es que el consumidor ansía productos que le motiven y dejen en él sensaciones fácilmente reproducibles, y en especial el 5% de todo aquello que entra por nuestra vista es más recordado que lo que no nos ha brindado imagen alguna.

El cómputo global en los resultados de las búsquedas efectuadas por quienes desean comprar contenido es fruto de la sinergia entre autoridad como experta en la materia y capacidad de posicionamiento, estando demostrado que las páginas que abarcan diversidad de medios son capaces de retener a los internautas por periodos de tiempo más largos.

Ante un consumidor en estado de pereza mental, situación directamente relacionada con el creciente desapego a las clásicas campañas publicitarias, los elementos determinantes para dirigir su decisión de compra son aquellas reglas rápidas basadas en la captación de mensajes a través de los sentidos, entre los cuales adquiere especial trascendencia el olfato, pues está demostrado que somos capaces de recordar fielmente una tercera parte de aquello a lo que asociamos un determinado olor.

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