Las novatadas se pagan. También en Internet. Cuando el directivo de una empresa elige iniciar un blog para hablar de sus productos suele cometer errores. En muchas ocasiones porque no sabe qué es el marketing de contenidos, porque no ha buscado el redactor freelance adecuado, porque no ha elegido bien la consultoría a la hora de comprar contenido o, simplemente, porque considera que el contenido para blog no es una herramienta SEO.

Pues bien, si el directivo no se lo toma en serio desde un principio, como una parte más de la comunicación de su empresa, no va a funcionar. ¿Y cuáles son los errores más típicos? En primer lugar, sentarse ante el ordenador esperando que le iluminen las musas. No, lo primero que se ha de hacer es tener un objetivo. Luego viene escribir pero antes se debe conocer de qué escribir y que sirva a los objetivos de la empresa.

Segundo error: escribir memorandos o, en el lado contrario, anuncios publicitarios. Fatal. Se trata de escribir relajados, sin perder de vista el objetivo, pero sin que se adivine cierta ansia por vender o que se perciba que el texto proviene de un consejo de administración. Es una relación de tú a tú, buscando compartir, no vender.

Tercer error: creer que la importancia del directivo o de la empresa influirá automáticamente en la notoriedad del contenido para blog. No. Hay miles de blogs, cientos de miles. Da igual quién los escriba, lo importante es captar interés.

Cuarto error: querer hablar de lo divino y lo humano. Hay que buscar cuestiones concretas, pequeños objetivos y hablar de ellos.

En definitiva, lo que se pretende en un blog es la intimidad, el día a día, hablar de lo cercano y en un tono de proximidad. Se trata del paso esencial que ha de dar la empresa.