Son muchas las empresas que no saben dónde radica parte de su mala suerte a la hora de vender en Internet. La pregunta es: ¿están haciendo bien las cosas? En muchos casos, no.

Diferenciación. Esa es la clave para que una tienda virtual logre el éxito. Una web atractiva no es suficiente, puesto que también va a haber que dotarla de buenos contenidos.

Pese a contar con una web atractiva y bien diseñada, la calidad del contenido suele brillar por su ausencia. Por ello, es fundamental trabajar las descripciones y fichas en las que se detallan los productos en venta. Hacerlo solo traerá beneficios. Para ello, se puede contratar a un periodista digital o redactor freelance, profesionales capaces de sacar jugo a los bienes y servicios de cualquier empresa.

¿Por qué?

La primera consecuencia de revisar el contenido de cualquier tienda virtual radica en la diferenciación respecto a la competencia, fundamental para destacar. Además, Google bonifica todo tipo de buenos trabajos de SEO, que implican desde presentar redacciones a contar con un buen corrector de textos. Los clientes sabrán qué están comprando, algo que no se puede lograr con fichas y descripciones básicas o facilitadas por los proveedores. Un buen profesional con experiencia en periodismo digital o el sector del comercio electrónico será capaz de mejorar una tienda virtual.

Una buena ficha

Para redactar una buena ficha de producto, es fundamental conocer las necesidades del cliente. Se debe escapar de lo general y apostar por lo específico. Es cierto que cada producto es un mundo, pero el vendedor debe pensar cuáles son las dudas que podría tener un cliente, cuando visita la tienda virtual. Mantener la misma comunicación que en una tienda física resulta prácticamente imposible por Internet (aunque se ha mejorado mucho, en este aspecto). Se deben dar todos los detalles posibles del producto y el mayor número de fotografías.

Javier Gosende ofrece algunas pinceladas. Es fundamental indicar el nombre y una pequeña descripción del producto, ofrecer un vídeo de demostración y el mayor número de imágenes (desde todos los puntos de vista) y apuntar el precio y stock, así como los días que tardará en llegar el producto.

También se pueden crear vínculos para compartir la compra en redes sociales y categorías para ofrecer ventas cruzadas y dar la posibilidad de que los clientes expresen sus opiniones y estas puedan ser consultadas. Basta decir que no resultaría, para nada, ético que esas opiniones fuesen manipuladas. Cuanta más información se dé y más diferenciada sea, mejor.

Por último, hay que buscar la confianza del cliente. ¿Cómo? No jugando con lo más importante: el dinero. Se deben indicar todos los medios de pago aceptados y los certificados de seguridad con los que cuenta la tienda virtual. El éxito o fracaso dependerá de todo ello.