Los nuevos datos aportados por la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) en un informe reciente llaman la atención sobre el estado de salud del comercio electrónico en España. En solo un trimestre, el primero de 2014, este sector logró una facturación de 3.579 millones de euros. Se trata de la cuarta subida consecutiva en una actividad que, como el Marketing de contenidos, la contratación de redactores freelance, el empleo de herramientas SEO, la posibilidad de comprar contenido o la generación de contenido para blog, presenta una tendencia al alza tanto en términos de ingresos como de número de establecimientos, cifrados ya en unos 85.000 según la plataforma Xopie y el Equipo de Tecnologías Digitales y Omnicanal de BBVA. En relación a las características de este tipo de tiendas, los expertos aconsejan que un comercio online preste atención a los siguientes aspectos:

Usabilidad: una tienda online ha de ser intuitiva, lógica y sencilla, de modo que el usuario conozca perfectamente el itinerario a seguir para llegar al artículo que desea adquirir. Estos aspectos afectan al diseño y a la propia interfaz.

Navegación: el uso de la tienda online debe ser rápido y con tiempos reducidos. Las largas esperas molestan al cliente.

Calidad: además de la propia confección de la web, en ecommerce debe cuidarse también la calidad en la presentación de los artículos. Fundamentalmente a través de imágenes y descripciones detalladas, el usuario ha de poder tener una visión lo más real posible del producto y de su empleo.

Servicio post-venta: junto a la exposición comercial y el diseño del canal de venta, una tienda online debe contener una completa información de contacto con el vendedor así como acceso a la política de cobros, envíos, cambios o devoluciones.

En resumen, un ecommerce funcional pensado en clave de usuario facilitará la conversión de la oferta comercial en ventas reales.

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