Invertir en startups españolas, hacerlo con proyectos sin recorrido y cuya rentabilidad está sólo sobre el papel, puede parecer un riesgo. Pero no es así.

Hay negocios, como el marketing de contenidos o el de comprar contenido, que pueden arrancar con ventas desde el primer momento.

Ahora el sector de los negocios emprendedores resulta más transparente, en él invierte capital extranjero con regularidad y además se pueden obtener bonificaciones fiscales.

[Tweet “Invertir en startups españolas puede asegurar el éxito de un buen reparto de riesgos.”]

Los mejores motivos para invertir en proyectos emprendedores españoles son los siguientes:

– Riesgos, los justos. Lo dicho, a simple vista puede parecer que invertir en una startup dispuesta a hacer negocio en Internet con productos o con servicios resulta un asunto muy arriesgado. Internet se asocia a cambios muy rápidos y situaciones volubles.

Si se invierte en una startup que conciba su negocio como una bootstrapping, o lo que es lo mismo, que se financie desde el primer momento con sus ventas como es el caso del marketing de contenidos, la cosa cambia.

Hay que fijarse en la calidad de su capital humano, en el carácter global de su oferta, un negocio que sea perfectamente escalable y en la ausencia de competencia para ir sobre seguro, así como acertar con una estrategia de inversiones limitadas y muy diversificada. Ésa puede ser una buena apuesta.

– Invertir en compañía de otros inversores repartiendo riesgos. Cuando se ha seleccionado una startup que parezca llevar el éxito en su ADN, aún en la cuna, todavía se puede hacer más por disminuir los riesgos.

Esto se consigue invirtiendo en compañía de otros inversionistas con los que se puede establecer un vínculo para lograr establecer estrategias de acción conjunta y tener información fuera del entorno de los responsables de la startup. Se trata de inversores que tengan las mismas implicaciones que las propias.

– Invertir en España, por supuesto que sí. Medio lustro atrás, el fenómeno de las startups eclosionaba en el país de la Península Ibérica y, en ese justo momento, no se daban todas las condiciones objetivas para garantizar los prometidos retornos de las inversiones.

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Startups bien valoradas

En  la actualidad hay métricas online que miden el valor potencial de las startups con algoritmos que tienen en cuenta informaciones cruzadas. Hay especialistas con experiencia en su lanzamiento y una mayor competencia entre starups que le ha dado a los proyectos la calidad, transparencia y claridad en las presentaciones que son más profesionales, aspectos de los que antes carecían.

El mercado español también está maduro para las startups que han dejado de ser rarezas empresariales impulsadas por iniciados. Prueba de ésto es que cada vez más las startups españolas, como las de marketing de contenidos, buscan inversores fuera de España.

En los tres primeros meses del año 2014, las inversiones extranjeras que pusieron dinero para financiar proyectos emprendedores españoles superaron a todos los aportados a lo largo de 2013.

– Ventajas fiscales. La actual Ley del IRPF contempla deducciones fiscales de un 20% y con un máximo de 50.000 euros por ejercicio fiscal, siempre para empresas emprendedoras con una vida no superior a los tres años. El tipo de gravamen del IRPF también se ha reducido entre un 1% y un 3% para quienes se decidan a invertir en startups.

Sin duda, invertir en una startup, como las que ofrecen marketing de contenidos, contenido para blog o redactores especializados, ha dejado de ser una actividad de riesgo para convertirse en una lucrativa cuando se dispone de la información que permite aventurar y confirmar todas las posibilidades de éxito que pregonan sus emprendedores.

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