El espectacular empuje del marketing de contenidos involucra tanto a las propias técnicas del redactor freelance como a la herramienta SEO de posicionamiento de blogs en buscadores. La clave de todo contenido para blog comercial estriba no solamente en proveer de información al cliente, sino en revestir esa información de experiencias que activen sus emociones, de manera que crezcan las posibilidades de vinculación con la marca promocionada.

El marketing de contenidos ha alcanzado un carácter prioritario entre las estrategias con las que las empresas luchan por ganar adeptos para su marca, sirviendo de canal para divulgar su oferta y aprovechando el poder de convicción que arrastran aquellos contenidos elaborados para un segmento específico de usuarios.

No puede olvidarse que el consumidor no deja de ser una persona movida por emociones singulares, que demandan un tratamiento puntual por quien pretenda fidelizarlo como cliente. Por esa razón el componente emocional, con frecuencia, se convierte en factor determinante a la hora de adquirir un producto, de suerte que es esencial renovar la información mediante constantes innovaciones para estimular el sentimiento afectivo hacia la marca.

Es recomendable un conocimiento profundo de las comunidades de seguidores de la marca en redes sociales, pues ahí convergen variados perfiles de consumidores dispuestos a comprar contenido diferente. Una artimaña, que en el campo emocional sorprende por su eficacia, es el empleo de la música, dado su potencial para establecer asociaciones afectivas. La dificultad estriba en cómo asociar una melodía determinada a la marca para alcanzar el objetivo de que esta sea reconocida por el consumidor al escuchar aquella.

El consumidor, elemento pasivo por definición, necesita que las marcas le allanen el terreno para decantar sus decisiones de compra a base de propuestas suficientemente seductoras. Si las empresas transmiten proximidad, solvencia en los contenidos de su blog y un mensaje veraz, los resortes emocionales del consumidor harán el resto.