Las comillas en tiempos de marketing online

Publicado por Lowpost
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En cuestiones de imagen, los pequeños detalles determinan la percepción global de la calidad y, en consecuencia, de la marca. La redacción de contenidos no es ajena a esta máxima. Factores aparentemente menos trascendentes, como los errores ortográficos, condicionan nuestra influencia en la mente de los destinatarios. El uso de las comillas es, también, uno de estos aspectos influyentes.

Por ello, y porque es un tema en el que solemos apreciar muchos errores y desatenciones, vamos a dedicar un texto específico a explicar cómo utilizar las comillas en Internet. ¿Estás preparado?

Uso de las comillas y tipos

Vamos a empezar por el principio: ¿para qué sirven las comillas? Según el diccionario panhispánico de dudas de la RAE, sus aplicaciones más frecuentes son las siguientes:

  • Enmarcar la reproducción de citas textuales
  • Diferenciar las palabras textuales incluidas en un enunciado con estilo indirecto.
  • Presentar, en los textos narrativos, aquellos contenidos que reflejan de forma directa los pensamientos de sus protagonistas.
  • Destacar palabras o expresiones impropias, vulgares, irónicas o con sentido especial.
  • Incluir términos desde un enfoque lingüístico.
  • Citar títulos de cualquier parte incluida en una publicación (poemas, capítulos, reportajes…). Sin embargo, los títulos de los libros se colocan, generalmente, en cursiva.

Tipos de comillas

Debes saber que, en el idioma español, puedes emplear tres formas de comillas:

  • Españolas, latinas o angulares: « »
  • Inglesas: “ ”
  • Simples: ‘ ‘

Tanto las inglesas como las simples se sitúan en la zona elevada del renglón, mientras que las españolas se colocan centradas.

Ahora bien, ¿cuándo debemos utilizar unas u otras? ¿Es independiente y podemos decidirlo a nuestro gusto o existe algún criterio superior que debemos contemplar?

Lo cierto es que su aplicación está marcada por la norma lingüística de nuestro idioma, por lo que no podemos incluir las que queramos en cada momento. La norma dice que, en los textos impresos, conviene utilizar siempre en primera instancia las comillas españolas. Los otros dos formatos se utilizarán dentro de un texto que ya está entrecomillado.

Fíjate en este ejemplo: Las palabras textuales del profesor fueron: «Javier dijo que el capítulo “Cómo seleccionar melones ‘piel de sapo’ en el supermercado” no entraba en el examen». Seguro que, con él, te ha quedado bien claro cómo aplicarlas.

Algunas consideraciones prácticas importantes

A la hora de aplicar las comillas, sean del tipo que sean, a cualquier texto debes considerar el criterio anterior. Pero, también, tres aspectos prácticos ineludibles:

  • Las comillas se colocan con un espacio de separación después de la palabra que las precede y antes de la que las sigue. Si la figura posterior es un signo de puntuación, se elimina dicho espacio trasero.
  • Cuando las comillas van acompañadas de signos de puntuación adicionales, por ejemplo, un punto, una coma o el signo final de un interrogante, estos se colocan siempre después del cierre de las comillas: «Piedra, papel o tijera». También: ¿De verdad has dicho «no tengo dudas»?
  • Es fundamental mantener la unidad de criterio al aplicar las comillas durante un mismo texto. Así, si hemos decidido utilizar las comillas simples, o las inglesas en el segundo nivel, debemos mantenerlas así en todo el contenido.

El azote del copywriter

En realidad, las normas de uso de las comillas no son complicadas: nos acostumbramos a emplear las comillas españolas siempre, en primer lugar, y ya está. Fácil de recordar y, por lo tanto, de aplicación intuitiva.

¿Cuál es el problema? Que las comillas angulares no tienen teclas propias en el teclado. Dado que los redactores solemos escribir con rapidez al mecanografiar y a que la inspiración se trunca cuando nos paramos, nos resulta más ágil y frecuente incluir cualquier otro tipo de comillas que sí tienen sus teclas. El resultado es un desliz ortotipográfico de no demasiada trascendencia, pero que es en sí mismo una pequeña «verruga» que reduce la calidad final de nuestra redacción.

Lo cierto es que tampoco es fácil aplicar los atajos y las combinaciones de teclas para generar automáticamente las comillas latinas. En Microsoft Word puedes hacerlo en «Insertar > Símbolo». Luego, puedes copiarlas e intentar pegarlas en tu herramienta de Internet. Sin embargo, según la plataforma empleada, podrías tener problemas para hacerlo. 

También existen fórmulas específicas en PC y Mac para generarlas, a partir de los códigos ASCII que las conforman. Sin embargo, salvo que las uses muy a menudo, no tardarás en olvidar estas combinaciones y de nuevo tendrás que parar para incluirlas.

¿Qué te parece si te damos un truco práctico fantástico? Es muy sencillo y rápido. Abre una segunda ventana en tu navegador y escribe en el buscador de Google «comillas españolas signo». Elige una de sus apariciones y copia ambos signos a la vez. Después, cuando los necesites, solo tendrás que pegarlos sobre tu texto. ¡Rápido e infalible! ¡Habrás creado tu propio atajo en el teclado!

A partir de este momento, puedes pulir al máximo este factor diferencial en tus textos. El uso de las comillas ya no tendrá secretos para ti y su aplicación te resultará ágil, cómoda y muy intuitiva. No hace falta que nos digas «gracias».

Photo by Mona Eendra on Unsplash

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