El tradicional formato publicitario de carácter unidireccional, que hasta no muy lejanas fechas alimentaba las ansias informativas del consumidor, ha dado paso a un modelo donde priman la reciprocidad y la vinculación de éste con la marca. En tal escenario, el brand content se posiciona como instrumento capaz de aglutinar la redacción de contenidos de calidad con una difusión viral de estos que permita a consumidor y marquista interactuar para satisfacer sus necesidades.

El content marketing ha abrazado la figura del blog como su soporte ideal,  en base al trabajo de redactores freelance conocedores de métodos de canalización de tráfico web mediante estrategias de posicionamiento SEO. El blog de marca ejerce como pivote en torno al cual se desenvuelve una batería de acciones promocionales, especialmente las relacionadas con las redes sociales donde sobresalen LinkedIn, Twitter, Facebook y YouTube. Unos contenidos cuidados y actualizados contribuyen a proveer al potencial cliente de un bagaje de conocimiento práctico cuyo inestimable valor reporta a la marca el reconocimiento como autoridad experta en la materia.

            El marketing de contenidos, así concebido, genera atracción de potenciales clientes integrando divulgación comercial del producto con aporte de conocimientos específicos al consumidor. De suerte que un 90% de las empresas que trabajan business to business lo utilizan como herramienta para perfilar su imagen de marca e incrementar el interés por sus productos.