La forma más reciente y novedosa para hacer viral el marketing de contenidos de una empresa es el flashmob. Estos vídeos se convierten en contenido para el blog de gran calidad y mucha capacidad para extenderse por la red: los lectores del sitio compartirán de manera espontánea esas entradas donde el flashmob es el protagonista.

Un flashmob debe ser lo más natural posible

Este formato sigue avanzando y ejemplo de ello es el caso del laboratorio dirigido por el profesor Radhika Nagpal de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas (SEAS) de Harvard: ha logrado que 1.000 robots se organicen en formas simples y hagan un baile estilo flashmob.

¿Cómo integrar el flashmob dentro de la estrategia de marketing de contenidos? De hecho, además de las numerosas herramientas SEO con las que se cuenta en la actualidad, los redactores freelance apuestan por el flashmob como técnica para generar buzz y repercusión mediática. Lo masivo, lo que se sale de la norma y lo más novedoso, siempre tiene un hueco en los espacios informativos. Y, precisamente, esa es una buena definición de flashmob.

Las grandes marcas como T-Mobile, Apple o Nintendo recurren a esta técnica para impulsar el branding: se trata de una campaña que cuesta poco pero puede impactar el doble, ya que se consigue espacio en los medios informativos sin tener que comprar contenidos o pagar por publicidad.

¿Cómo hacer un flashmob de éxito? Según los expertos, para que el vídeo tenga un número relevante de impactos ha de tener unas características concretas. Debe ser lo más natural posible, es decir, sorprender pero, a la vez, estar dotado de un envoltorio de cotidianidad. Se utilizará antes, durante y después de la campaña. La producción ya es un acto publicitario, así como el momento de la grabación y difusión.

En definitiva, un flashmob de éxito permite al público ver el producto pero sin que este sea el centro de atención.

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