Más allá de una herramienta SEO o un lugar donde volcar contenido para blog, Facebook conforma una red social que comienza con las historias y fotografías de los amigos más íntimos y acaba en conversaciones con perfiles públicos o incluso marcas de todo tipo. Cualquier día normal, un usuario regular de Facebook llega a tener hasta 1.500 historias diferentes en su muro. Por ello, la red social había empezado a gestionar las publicaciones por su cuenta y solo aparecían unas 150.

El usuario podrá elegir qué historias son más importantes para él

¿Y cómo se producía este recorte? Los algoritmos que hay detrás del muro de Facebook tenían en cuenta las acciones previas del usuario: las fotografías que le gustan, las personas con las que más interactúa o los enlaces a los que accede.

A partir de ahora, eso está empezando a cambiar y el usuario puede elegir qué historias son para él las más importantes o qué contenido es más relevante. Esto es algo muy importante para el marketing de contenidos, ya que una persona que decide seguir a un personaje, una página o un medio de comunicación puede seguirle sin que Facebook tome parte.

Comprar contenido no es algo importante en Facebook, ya que normalmente todo lo que se cuelga es contenido al que se puede acceder gratuitamente. Cuando esto lo hace una marca, se trata de marketing de contenidos redactados mayormente por redactores freelance, que desarrollan el engagement y el branding de una marca o un producto. Y es que el hecho de que Facebook deje de tomar tanta parte en qué información le llega al usuario es bueno para que los contenidos lleguen a ellos: ahora cada persona puede decidir qué quiere ver y cuándo.

Esta nueva configuración comenzó recientemente y poco a poco se va implementando en la red social dando al usuario más libertad de decisión en sus canales de información y comunicación.

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