Trabajar en el negocio del marketing exige conocer cómo respira la gente, qué piensa, qué siente, qué necesita, qué desea y qué odia con todas sus fuerzas. Y es que aquí es donde están sus puntos débiles, las puertas de acceso del mensaje publicitario para lograr que este penetre en la conciencia del consumidor y logre el impacto suficiente como para generar una compra.

Son muchas las herramientas de las que hace uso el emprendedor para acercarse al público que tiene a su alcance, y cada vez el nivel de exigencia de éste es mayor.

Hace poco, un marketer se conformaba con tener contenido de calidad para ofrecer al público, un contenido para blog interesante, original y único.

Esto pasaba por comprar contenido a redactores especializados. Con estas acciones, ya podían ser los reyes del mercado. Pero, actualmente, el marketing de contenidos es más escrupuloso y exige conocer bien al consumidor. Lo complicado es que existen diferentes perfiles o tipos de consumidores.

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Tipos de consumidores

Conocer el tipo de consumidor al que se dirige una publicidad es determinante para su éxito. Sabiendo cómo actúa una persona, será más sencillo enfocar los esfuerzos hacia lo específico que busca. En este punto conviene ser conscientes de que no todos se comportan igual ante el lanzamiento de un producto novedoso. Unos se lanzan de inmediato a su compra, mientras que otros prefieren estar más seguros y aguantar hasta que el producto ya casi pasó de moda.

Pero también existen otros consumidores que se sitúan en una posición intermedia:

Early adopter

En cuanto sale un producto nuevo es el primero en probarlo. Se comporta como un adicto a las tecnologías que siempre va a la última e incluso, a veces, está obsesivamente pendiente de las fechas de lanzamiento marcando en su calendario qué día sale a la venta el producto para no quedarse atrás en su adquisición.

Later adopter

Es un tipo de consumidor más prudente, o miedoso. Prefiere estar seguro de invertir bien sus ahorros, y antes de llevarse una decepción, opta por esperar a que un producto o servicio ya haya sido probado. En muchas ocasiones le sucede que, cuando se decide a adquirir una tecnología, esta ya ha quedado obsoleta porque ha aparecido, o está a punto de aparecer, una nueva versión que la mejora.

Éstos son los dos tipos de consumidores básicos. Pero también existe un término medio. Por ejemplo, los Early majority, compran, pero antes se informan bien de los pros y contras del producto. Son los consumidores más comunes.

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Por otro lado, están los Late majority, que comprarán ya cuando todos sus amigos y conocidos lo hayan hecho y tengan pruebas suficientes de la conveniencia de la adquisición. Finalmente, los laggards solo comprarán cuando ya sea estrictamente necesario.

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