Nación móvil. Así puede definirse la penetración de los smartphones en España, país que consolidó su liderazgo en el mercado de teléfonos inteligentes en Europa según el Informe Ditrendia de 2015..

España rivaliza con el mundo

Efectivamente, estamos ante un momento histórico, y no solo nacional. El citado estudio cifra 7.300 millones de móviles en circulación por el mundo, es decir, que por primera vez hay más móviles que seres humanos vivos.

Y cojamos este dato con sigilo, porque en 2014 las ventas de móviles se dispararon un 28,4 % más que el ejercicio anterior, y todo parece que va en aumento.

En la actualidad, el 88 % de españoles posee un smartphone y lo usa, por delante de países más competitivos tecnológicamente como Japón o Estados Unidos. A España le siguen los países del Este y América Latina.

Y a nivel mundial aún hay más: por primera vez en la historia, los ciudadanos del mundo pasan más tiempo consumiendo móvil (177 minutos) que delante de la televisión (168 minutos), algo inconcebible cuando la “caja tonta” -llamada así por los apocalípticos de Chicago y los críticos de la Escuela de Frankfurt- irrumpió en los salones de los hogares.

España ¿un país con “nomofobia”?

Estos datos arrojan luz sobre los hábitos de consumo que los millennials llevan bajo el brazo y que propagan entre la gente del siglo pasado que se está adaptando a esta nueva irrupción de lo que en su momento, allá por los años 90 -cuando aparecieron los primeros móviles- se consideró un “trasto inútil”.

Comprar un móvil no es como adquirir un jarrón que se deja en casa. Un móvil tiene vida, nos envuelve con su uso y, a decir verdad, coloniza ya todas nuestras esferas: se puede desde comprar entradas de cine a billetes de avión, presentar el borrador de la renta, citarse con alguien mediante el geolocalizador o ver un programa de televisión (de todo, sin olvidarnos de llamar, que es para lo que realmente debería servir).

Todos los aspectos de la vida cotidiana se van cubriendo paulatinamente con el smartphone  y ya algunos teóricos empiezan a hablar de “nomofobia“, la dependencia al móvil y a la hiperconexión (estar constantemente conectado, incluso en horas de sueño). Y es que el estudio manifiesta que el 40 % de nosotros miramos la pantalla de nuestro móvil más de 50 veces por día y un 77 % usamos los servicios de mensajería móvil para comunicarnos (ya casi nadie llama).