El posicionamiento de una Web es el punto de convergencia entre los esfuerzos de optimización y los patrones de calidad implementados por Google, que recientemente lanzó su nuevo algoritmo Hummingbird con sensibles variaciones en los criterios de posicionamiento SEO.

Google incentiva a las páginas provistas de enlaces de calidad estrechamente relacionados con el área de actividad más afín, penalizando la proliferación de enlaces entrantes ajenos. A su vez, otorga un rol destacado a la redacción de contenidos originales y tributarios de buena valoración por los usuarios, lo que implica para muchas empresas la necesidad de contar con la colaboración de redactores freelance.Tanto la interacción con redes sociales como la inserción de contenidos multimedia constituyen igualmente factores de calidad dentro del marketing de contenidos de una marca, generando un plus de calidad extraordinariamente influyente en el posicionamiento.

En contrapartida, de modo equivalente a los enlaces entrantes, se diluye el papel de las keywords, lo que obliga a reestructurar el modelo tradicional de SEO. Con la nuevas políticas de Google, toda estrategia SEO queda parcialmente relacionada con las palabras clave de la marca, ya que aquellos anunciantes que despliegan campañas SEM tienen garantizado mayor protagonismo porque el gigante informático está inclinando la balanza en el content marketing hacia el SEM en detrimento del SEO, quedando este último como herramienta de análisis de los motores de búsqueda.

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