Google, en su esfuerzo por combatir los contenidos web de mala calidad, anunció hace algunos meses la llegada de una nueva actualización de uno de sus algoritmos de búsqueda, Panda 4.1. No obstante, a lo que siempre se ha mostrado algo reacio el equipo de Silicon Valley es a compartir cuáles son sus estándares en cuanto a contenido de calidad y en qué manera determina el posicionamiento web. Pero he aquí las buenas noticias para el marketing de contenidos: recientemente se filtraron unos reveladores documentos de Google con lo que se podría considerar una guía SEO sobre cómo tratar el contenido web.

Qué hacer y qué evitar

El contenido web, como toma de contacto entre una marca y su público, es una pieza indispensable para el marketing de contenidos en la actualidad, pero ha de ser tratado a la luz de factores distintos al contenido per se. Las últimas actualizaciones de Panda nos dicen que ya no basta con que el contenido sea de calidad: también es importante que se lleve a cabo un uso efectivo y responsable de las herramientas SEO para que Google sitúe una página entre sus primeros resultados de búsqueda y que este contenido sea visible en la red.

Las directrices filtradas, a grandes rasgos, nos vienen a decir que un sitio web ha de ser efectivo, relevante, fiable y bien valorado. Una página web ha de cumplir con el cometido con el que fue creada y asegurar que el proceso que propone se complete; en caso contrario sus visitas se resentirán, datos que a su vez Google traducirá por contenido ineficiente y supondrán una penalización en la visibilidad.

Por otro lado, la nueva actualización valora que los contenidos son de calidad cuando la página web cuenta con referencias positivas externas, ya sean valoraciones numéricas directas a través de Google+, enlaces a la página compartidos en blogs o su viralidad (positiva) en las redes sociales. Además, Panda también detectará si algún experto en la materia vinculada al contenido ha hablado positivamente sobre él.

¿Y qué evitar? Google es rotundo a este respecto: el abuso de técnicas SEO tendrá un efecto contrario al deseado, y más que mejorar el posicionamiento web supondrá un descenso del ranking de la página en los resultados de búsqueda. Así pues, el uso indiscriminado e irrelevante de keywords será considerado spam. Del mismo modo, la publicación constante de contenido por el mero hecho de conseguir visibilidad tampoco resulta efectiva, ya que muchas veces va en detrimento de la calidad del contenido. En este sentido, para Google prima la máxima de la calidad frente a la cantidad.

Aunque huelga decirlo, otro aspecto determinante es la corrección de la página en cuanto a construcción y contenido. Si un sitio web contiene enlaces rotos o contenido con errores, Panda lo valorará negativamente. La integración de anuncios con el contenido de manera intrusiva también será sinónimo de mala calidad.

Con todo esto, queda claro que Google se toma la calidad del contenido muy en serio, y por ello toda buena estrategia de marketing debe estar apuntalada por unos contenidos de calidad. Para ello, una buena opción es comprar contenido a través de una plataforma de creación de contenidos como Lowpost, que sabrá abordar con la máxima eficiencia las necesidades SEO del cliente.

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