El branding es una disciplina que, mediante distintas estrategias, es capaz de construir la imagen de una marca. La idea es producir emociones y sentimientos a los usuarios mediante una marca atractiva.

¿Cómo crear un estrategia de branding?

Deben utilizarse todos aquellos recursos que sirvan para añadirle mayor valor, como puede ser un buen servicio de atención al cliente, marketing de contenidos, una imagen identificable o mayor presencia en los momentos decisivos para el usuario, aunque sin llegar a ser invasivo. Cada vez más marcas utilizan las redes o crean interesante contenido para blog, con la intención de posicionarse como referentes de su sector, pero realmente son pocas las que llegan a ser retenidas en la mente del consumidor.

Para alcanzar y mantener ese fuerte vínculo con el usuario es preciso seguir algunos pasos que permitirán desarrollar una eficaz estrategia de branding:

1. Encontrar el nicho de mercado adecuado a cada producto. No se puede llegar a todas partes, por ello, la clave está en especializar el producto, pues es la mejor forma de tener un elevado ROI y de disminuir la competencia.

2. Realizar un profundo estudio de la audiencia, la competencia y el mercado. Uno de los primeros pasos antes de poner en marcha la web es conocer muy bien el sector y sus tendencias. Además, debe analizarse el perfil de la audiencia, su edad, sexo y necesidades, así como el de la competencia y descubrir qué medios utiliza para llegar a los usuarios. Con todo esto se consigue una valiosa información para iniciar cualquier proyecto.

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3. Poner en marcha la estrategia de branding. La página web debe ofrecer distintas secciones, páginas de inicio, vínculos a otras páginas y, sobre todo, información interesante y de calidad. Contratar periodistas especializados o comprar contenido para el blog son dos útiles opciones para captar a la audiencia. Aunque también debe tenerse en cuenta:

La importancia de la experiencia del cliente en la web. Esto supone poner todas las facilidades a su alcance para ofrecerle un acceso fácil, rápido y útil, sin problemas para cargar la página ni contaminación visual.

Mantener una retroalimentación con el usuario. Las redes sociales deben ser instrumentos para interactuar con la audiencia, escuchar y responder a dudas o quejas de la forma más agradable y cercana posible. Solo así, aumentará la confianza y fidelidad hacia la marca.

Apostar por estrategias innovadoras, dinámicas y sorprendentes para atraer al público, como vídeos emotivos, fotografías con personajes conocidos, un eslogan corto y pegadizo… Porque una estrategia automatizada y previsible no tendrá ningún éxito.

Pensar en el cliente no como una cifra, sino como un individuo con demandas y necesidades concretas. Este aspecto será la clave para diferenciarse del resto.

Siguiendo estos sencillos pasos, es posible poner en marcha una eficaz estrategia de branding que mejore reputación, difusión online y ventas.

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