Todo aquel que realiza una estrategia de marketing de contenido lo hace con una pretensión clara: ser visible en los resultados de los buscadores de Internet. Que el spider o web crawler nos encuentre entre los millones de páginas webs y nubes de noticias es todo un logro. Queremos y con razón ser los primeros en los resultados de búsqueda, destacar entre los demás, para que al usuario que ha tecleado determinadas palabras clave buscando información, se vea dirigido hacia nuestro portal o blog.

Esta pretensión y necesidad de resultar en las primeras posiciones, es algo que todo aquel que tenga una empresa, marca o negocio desea (no aparecer en la primera página de resultados de un buscador, equivale la mayoría de las veces a no ser visible ante el usuario, que difícilmente llegará a “pasar” página para consultar más opciones) y es lo que llamamos posicionamiento SEO, un posicionamiento natural y que no conlleva costes añadidos, salvo el de el gran esfuerzo que supone una apta y excelente creación de contenidos para que ese buscador la considere relevante ante la consulta del usuario.

Normalmente y es muy aconsejable, será el equipo de redactores freelance el encargado de incluir en sus textos las keywords, palabras claves que el motor de búsqueda premiará dándole visibilidad. Pero no todo vale. Estos buscadores, especialmente Google, pero también Bing, Yahoo, etc, también pueden penalizar si “engañamos” al usuario, incluyendo palabras clave que no son en realidad inherentes a nuestra actividad.

Si tras escribir en un buscador una keyword que dirige al usuario a una landing page (página de inicio de una web) que nada tiene que ver con lo que dicho usuario buscaba, tenemos todas las probabilidades del mundo de que los buscadores nos penalicen eliminando o escondiendo nuestra visibilidad en la red.

Por otra parte, es ya habitual en los motores de búsqueda realizar otra criba que no sólo tiene en cuenta las keywords: se trata de conseguir que el usuario obtenga una experiencia positiva cuando realiza una consulta. Hay que tener en cuenta que los mismos buscadores son competidores entre sí, debido a que centran en gran medida sus ingresos a través de campañas para el otro posicionamiento, el de pago, el SEM. Los buscadores también quieren erigirse como única vía de búsqueda de información ya que eso determinará una buena reputación y unos resultados económicos favorables.