La creatividad es un condimento imprescindible en las reuniones que buscan resolver problemas o establecer nuevos planes de acción.

La creatividad no es solo un talento: puede estimularse, y multiplicarse, aplicando ciertos principios y técnicas al alcance de cualquier equipo de trabajo.

El brainstorming se convierte en un fundamento básico para generar gran número de ideas novedosas aplicables a cualquier actividad empresarial, desde el marketing de contenidos hasta los conflictos laborales. Establecer un ambiente de apertura, sin reproches, que anime a expresar cualquier tipo de ideas sin limitaciones genera conexiones y asociaciones mentales inesperadas que derivan en éxitos creativos.

El establecimiento de una estrategia corporativa de content marketing y la creación de branded content son ejemplos magníficos de las ventajas creativas que plantean las reuniones de trabajo. En este sentido, una buena técnica es formar un grupo heterogéneo, en vez de integrarlo solo con especialistas. La mirada y la percepción de personas ajenas al tema de trabajo aportan nuevos prismas, enfoques y variantes que dinamizan al colectivo. Para montar una sesión de brainstorming con posibilidades de éxito, es preciso ofrecer a los participantes un contexto y los objetivos de la reunión con antelación, así como pedirles que acudan a ella con algunas ideas iniciales.

Es fundamental, en estos encuentros, fomentar un ambiente de aceptación y acogida a todas las ideas: todos tienen libertad para participar, e incluso las malas ideas deben ser bien recibidas como detonantes de otras posibles vías creativas que permanecían ocultas. El espíritu de la participación ha de basarse en las oportunidades antes que en las limitaciones. Por otra parte, es fundamental valorar la capacidad creativa del silencio: no es necesario estar hablando siempre, el silencio suele ser sinónimo de reflexión y, esta, de inspiración creativa.

La creatividad al servicio del brand content

Tener que enfrentarse al folio —o a la pantalla del ordenador— en blanco casi a diario es una oportunidad creativa incuestionable. Pero, ¿cómo se puede estimular la creatividad necesaria para idear nuevos contenidos atractivos? Una reunión de equipo siempre ofrece propuestas muy interesantes, y otra buena idea es aplicar la técnica conocida como copia creativa, que consiste en buscar otros textos y creaciones humanas que pueden servir de inspiración.

De igual manera, echar un vistazo a la naturaleza o acudir a personajes famosos de la historia —Einstein, Gandhi, Luther King, Steve Jobs o Camilo José Cela, por ejemplo— para plantearse cómo enfocarían ellos el problema o la cuestión objeto de la reflexión, son caminos muy inspiradores.

Hay que tener en cuenta, también, que la preparación remota, que dura toda la vida y nos ofrece un bagaje personal que enriquece cada una de nuestras creaciones, se multiplica cuando nos movemos con frecuencia en entornos creativos: el cine, los conciertos, los museos, el teatro, las buenas conversaciones…