La paulatina simplificación de los procesos de desarrollo de webs comerciales ha permitido que todos los negocios puedan disponer de una web o puedan generar contenido para blog para posicionarse en buscadores como Google, que se centran en comparar contenidos y cómo este está programado. Lo que se dice y cómo se dice marca, en gran medida, el lugar en el que una web aparece posicionada: el marketing de contenidos está en primera línea.

La era del marketing de contenidos

El punto de desarrollo actual del marketing de contenidos es elevadísimo y responde a una preocupación doble. Por un lado, los programadores de los algoritmos de los buscadores intentan conseguir que los usuarios que buscan una página consigan las respuestas precisas.

Por otro lado, los programadores y redactores especializados en posicionamiento (a los que muchas pequeñas, medianas y grandes empresas optan por comprar contenido para su web) procuran que sus páginas queden posicionadas lo mejor posible.

[Tweet “El diseño responsive está pensado para mejorar la experiencia del usuario.”]

Este proceso ha perfeccionado las estrategias de posicionamiento hasta confluir en el escenario actual, en el que es igual de importante disponer de las palabras clave precisas, como ser consecuente en determinadas estrategias complementarias, como, por ejemplo:

– no redundar en estas palabras clave más de lo necesario,

– desarrollar sus derivados y su sinonimia,

– incluir contenidos actuales (muchas veces, mediante la inclusión de contenido para blog) o

– situar las palabras clave en un entorno de programación adecuado.

Hacia una programación “responsive”

En esta evolución, durante 2015 se ha incorporado un último elemento al proceso evolutivo de las webs. A principio de año, Google anunció que, para las búsquedas que se hacen mediante dispositivos móviles, solo incluiría los resultados de webs programadas para que se visualicen correctamente en smartphones, iPhones y tabletas.

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Google había visto que la navegación mediante estos dispositivos era imparable y que ya eran muchas las webs que recibían más visitas a través de estos dispositivos que procedentes de ordenadores.

Lo han llamado diseño “resposive” e implica algunos cambios en la programación de webs a fin de, como dicen los programadores, “mejorar la experiencia del usuario” para, entre otros motivos:

– reducir el uso constante del zoom sobre las webs, de modo que el ancho de pantalla se adapte al dispositivo,

– simplificar el acceso a los menús y contenidos o

– eliminar la ejecución de subprogramas y aplicaciones secundarias que no funcionan en dispositivos móviles.

Todo confluye en un nuevo escenario surgido la paulatina implantación de smartphones y iPhones a tantísimas esferas de la vida personal y profesional. Hoy en día, cualquier ciudadano puede estar consultando la web de un hotel justo en la fachada del establecimiento o las características de un vehículo de ocasión mientras lo contempla en un escaparate. Es una oportunidad que no se puede dejar escapar.

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